No consigues tus objetivos (empresariales o personales)? Necesitas una MISIÓN!!!

Demasiado trascendente? Esperamos que no, porque lo cierto y verdad es que las organizaciones (empresariales, culturales, etc) que tras décadas perduran en nuestras sociedad destacan por un elemento en común: Todas ellas tienen una misión claramente definida.

Pero… que es la MISIÓN? LA MISIÓN ES LA RAZÓN DE SER de cualquier organización o persona. Cuando no tenemos “razón de ser”, pues simplemente “somos” en la medida de lo que nuestro alrededor nos permite “ser”. Esto, que parece un trabalenguas semi-filosófico, tiene consecuencias devastadoras en las organizaciones (y en las personas que, al fondo, somos quienes formamos las organizaciones, empresariales o no).

¿Por qué? Porque no disponer de una misión clara hace vanos todos nuestros esfuerzos, impidiéndonos disfrutar de nuestros logros o, cuando menos, de comprobar que nuestros esfuerzos diarios no son vanos y que, día a día, nos permiten estar mas cerca de alcanzar nuestra Misión. Cuando esta sensación de “frustración” crece comienzan los síntomas de “huida hacia delante” que nos acabaran llevando, irremediablemente, al fracaso.

Seguramente un elevadísimo porcentaje de empresas piensan que su misión es “ganar dinero” (desgraciadamente incluso un elevadísimo numero de personas); esto es fácilmente deducible del hecho de que apenas 3 de cada 4 proyectos empresariales (y personales) no llegan a los 12 primeros meses de vida… el motivo? Una mala planificación? En parte, seguro, pero sobre todo, una planificación SIN MISIÓN: No ganaron “suficiente” dinero en los primeros meses por lo que abandonaron el proyecto…

Valores

Tomando como ejemplo a nuestros hijos, cualquier pequeño que se marque el “objetivo” de ser popular y tener muchos amigos en el cole seguramente no consiga su objetivo; no solo eso, sino que en el camino llegará a tomar decisiones erroneas como burlarse de los demás o abandonar a los menos populares, pensando erroneamente que ello le permitirá alcanzar su misión. En el lado opuesto, es mucho mas fácil marcarse la misión de ser buena persona e intentar ayudar a quien lo necesite… en este caso, en mayor o menor medida, la recompensa proviene siempre del interior pues la recompensa a nuestros esfuerzos no la determinan factores externo (como el numero de amigos que consigo) sino la capacidad diaria de hacer lo que me he propuesto.

De este mismo modo, los profesionales y empresas que cada día se proponen prestar servicios o acercar productos a su publico objetivo de la mejor forma posible, además de tener muy fácilmente cumplir su MISIÓN, acaban, con paciencia, generando amplios beneficios, “ganando dinero” mientras que aquellas que se mueven exclusivamente para ganar dinero acaban, a medio y largo plazo, perdiendo clientes o no generandolos y abocados al fracaso. Al igual que un niño que acaba haciendo “cualquier cosa” (tomar drogas, comportamientos violentos…) por sentirse querido por alguien, las empresas empiezan a hacer “cualquier cosa” (bajar precios por debajo del coste, no prestar los servicios comprometidos) por conseguir clientes y ese es, tan solo, el principio del fin….

Nuestras organizaciones no son pues, tan diferentes de nosotros, las personas que en ellas trabajamos a diario y, con el paso del tiempo, suelen ser sin duda un fiel reflejo de la MISIÓN con la que sus fundadores la pusieron en marcha… piensa en grandes marcas u organizaciones con décadas de trayectoria, busca información sobre su misión y valores, y empezarás a entender que tú, como todos, necesitas una misión…. Suerte!!!

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